¿Truco o trato? Pues puestos a elegir, prefiero truco porque, total, lo más probable es que, al final, te hagan la trece-catorce y el trato termine teniendo truco. Así estoy avisada desde el principio.
Se acaba el
tiempo para ir al súper y hacerse con el bolsón de caramelos. No vaya a ser que
llamen a tu puerta y lo único que tengas en la despensa con saborcillo dulce y
envoltorio de plástico sea un sabroso Danacol. Los niños conocen a Vicente del
Bosque por ser el señor triste con bigote que sale en la tele al lado de
Iniesta y Casillas, no por su problema con el colesterol.
Sí amigos,
vamos camino de conseguir que sea más fácil que un grupo de pequeños seres
terroríficos llame a tu puerta la noche de todos los santos que en las fechas
navideñas pandereta en mano. Qué nos gusta una fiesta una cosa mala. Las de
dentro las aprovechamos a tope pero con las de fuera también nos venimos
arriba. Será la consecuencia de haber tenido las puertas cerradas a cal y canto
durante tanto tiempo. En el inicio de la apertura, nos privaban las angelicales
suecas; ahora nos van más las vampiras yanquis.
Hoy, millones de
niños se visten con sus peores galas para convertirse en auténticos monstruos.
Hay que ver, ¡con los monos que son! Zombies, dráculas, brujas, esqueletos,
momias…toman las calles y siembran el terror. Algunos están ten bien conseguidos que
cuando sales a las ocho de la mañana de casa para ir a currar, te sientes como
el mismísimo Rick en uno de los capítulos de Walking Dead rodeado de
caminantes. Eso no se
hace, hombre. Un poquito de humanidad: con la moda de celebrar Halloween en los
colegios se corren ciertos riesgos. Así pasa que con la caraja propia de las
horas, frenas de mala manera en un paso de cebra y entre tanto muerto y tanta
sangre te piensas que has atropellado a medio barrio. La suerte es que algunos
aún no tienen muy claro el concepto y entre el grupo de monstruos aparece
alguna hada madrina o un cowboy. Qué respiro.
Si eres mayor, es más fácil: te lo curras o te limitas a colocarte la
máscara de Jason el de Viernes 13 para conseguir una copa gratis en el garito de
turno y asunto solucionado. Si eres mujer, la cosa cambia. Os invito a entrar
en una página de disfraces on-line: es curiosos ver como todos los disfraces
femeninos se acompañan de la palabra sexy. Vaquera sexy, enfermera sexy,
policía sexy, campesina sexy, calabacín sexy. Viendo el percal, tus opciones en
Halloween se reducen a dos: diablesa guarrilla o diablesa putón. Tú eliges.
Los establecimientos varios también se animan con el sarao terrorífico. Telarañas,
guirnaldas, calabazas, arañas. Uy, uy, uy, tanto miedo tengo que con el
tembleque de piernas no voy a poder bajar al mercadito de la esquina a comprar choped
pork. Como el charcutero vaya disfrazado de Conde Drácula es que ya me da un
patatús. Miedo el que dan los anónimos “payasos diabólicos”. Que ¿qué es? Pues
unos tíos con muy mala leche que se entretienen paseando tranquilamente a las
tantas de la madrugada vestidos de payaso siniestro con un par de globitos en
la mano. ¡Madre del cordero! Dios quiera que no me encuentre con uno de estos
paisanos porque, de lo contrario, me quedo a las puertas de cumplir los treinta.
Mira, mira, ya están en Gijón.
¿Alguien, de
verdad, pensaba que la menstruación es una señora alegre vestida con traje de
chaqueta rojo? Un aplauso para la compresa karateka. Porque sí, con su llegada
mensual te da una hostia de flipar.
Menudo
susto
tiene esta criatura. No sé quien da más miedo si el alien que le sale
del pechito o el bebé en cuestión. No sólo se le ha ridiculizado
plantándole un
disfraz de pollo (sí, fíjate bien) es que lo han adornado con la versión
más
gore.
Ten padres para esto, todavía querrán saber porqué les ingresará en un geriátrico con 50 años.
.
¡Feliz Halloween!
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