Todo autor que se precie tiene sus rachas. Muy pocas veces consigues que tus lectores pasen a la siguiente línea sin haber terminado aún la anterior. Puede que en algunas, te conviertas en preferencia y, en menos, referencia. Es habitual que más de un párrafo sea demasiado y que sólo unas perdidas líneas parezca muestra de desgana. La mayoría de las ocasiones, eres tan insignificante que conseguir la atención deseada, simplemente, es imposible. Renovarse o morir. Sorprender o Pérez Reverte. Tú eliges, progreso o arcaísmo novelesco. Una buena práctica es pensar en lo que quieren leer y no encapsularse con el recubrimiento de tu propio ego.
En mi función de por y para el
pueblo, hoy voy a hablar de lo que toca. Lisboa, sábado 24 de mayo. O, si te
viene mejor, Lisboa, domingo 24 de mayo según la musa Botella, otro discurso para la
historia. Corazones rojiblancos y merengues en tierra vecina latiendo a ritmo
de fado. Los pronósticos dicen que las ausencias en los onces van a ser
sonadas. Sin embargo, en la grada serán muchas más. De esas no habrá tanto
ruido. 37000 sufridores se sentarán en su asiento. Medio Estadio de la Luz está
reservado para compromisos. En el fútbol, como en todo, comprometerse es
primordial.
