San Manuel, bueno, mártir.
- … Queridos feligreses, esas son las razones
por las que hoy anunciamos el inicio del proceso de beatificación del padre
Manuel.
El Obispo dejo de hablar y abandonó el
púlpito, los aplausos invadieron el templo. Solo cuando mi hermano se cruzó con
el obispo acompañado de su hoja de papel, la ovación se transformó en un
murmullo de desaprobación general. Era raro verle allí, pues mi hermano era el
único ateo en el pueblo más religiosamente fervoroso de la comarca, y más raro
aún era verle en el púlpito para hablar delante de todos nosotros, pero Manuel
se lo había pedido en el lecho de muerte. Se le notaba temeroso e inseguro, lo
cual era también raro en él, y con una voz tímida y entrecortada que no recuerdo
haberle escuchado jamás:




